El negocio de la destrucción del Patrimonio

En el año 2003, con la guerra en curso, el patrimonio de Irak fue saqueado brutalmente. Varios de sus más importantes museos y bibliotecas fueron atacadas y cientos de objetos y libros desaparecieron. La destrucción no se llevaba a cabo por cuestiones religiosas o políticas. Esta vez, era un gran negocio.

Irak, Afganistán, Siria… ¿Hasta cuándo?

Cuando en el año 2001 el régimen talibán hacía estallar en pedazos los Budas de Bamiyán, el mundo miró incrédulo como se desparramaban por el aire años de historia. En el año 2003, con la guerra en curso, el patrimonio de Irak fue saqueado brutalmente. Varios de sus más importantes museos y bibliotecas fueron atacadas y cientos de objetos y libros desaparecieron.

Y entonces el mundo se hizo eco de la noticia más aberrante. Bandas organizadas robaban los objetos que irían a parar a colecciones privadas. Las advertencias sobre lo que estaba a punto de ocurrir fueron desoídas por la Coalición. Y eso abrió la puerta a uno de los crímenes más brutales contra la cultura que el mundo haya conocido.

Alepo (Siria), después de la guerra.
Alepo (Siria), después de la guerra.

El saqueo de del Patrimonio de Irak demostró que el monstruo también está entre nosotros. En este lado del mapa también hay fanatismo.

 

Alepo (Siria), antes de la guerra.
Alepo (Siria), antes de la guerra.

Pero esta vez la destrucción no se llevaba a cabo por cuestiones religiosas o políticas. Esta vez, era un gran negocio. Imaginarnos a los líderes talibanes ordenando la colocación de bombas en las montañas donde los Budas yacían, nos brinda una distancia de los hechos. Están locos, pensamos. Son fanáticos. Y nos tranquiliza tenerlos lejos. Pero el saqueo de Irak demostró que el monstruo también está entre nosotros. En este lado del mapa también hay fanatismo. Y una total falta de respeto por la cultura. ¿Dónde están los objetos y los libros saqueados? Si bien varios de los objetos fueron recuperados, aún falta descubrir cómo se desarrolló semejante plan para apropiarse de la historia de un país en guerra.

 

Parte del teatro romano de la vieja ciudad de Palmira, así como el tetrápilo han sido destruidos.

 

Hoy la guerra continúa en Siria e Irak y otra vez la cultura sufre los embates del Estado Islámico.
Palmira es un doloroso ejemplo de lo que la barbarie puede destruir en su afán de cegarse ante la existencia del otro. Parte del teatro romano de la vieja ciudad, así como el tetrápilo han sido destruidos. La guerra en Siria ha alcanzado niveles de crueldad y sadismo que duelen. Basta mirar uno de los tantos videos que circulan en Internet sobre la destrucción de la ciudad de Alepo.
Estado Islámico parece estar llegando a su fin, cercado por una coalición que a veces no sabemos de qué lado está. ¿Qué quedará en pie de Siria cuando se aplaquen las nubes de las bombas? Nadie lo sabe. Recién entonces podrán saberse con exactitud la cantidad de patrimonio destruido. La cultura perdida. El genocidio cultural. El lamentable hecho de que otra vez, la humanidad haya quedado ciega y muda a causa del fanatismo.

El Coleccionista (Novela)

Cuando una muchedumbre enardecida saquea la Biblioteca Nacional de Irak en 2003, Ibrahim, el director, intenta salvaguardar su mayor secreto, un mapa que lleva a la tumba de Alejandro Magno.

Novela sobre el saqueo del patrimonio cultural

 

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