El cielo de julio amenazaba con una llovizna fría que nunca llegó a caer, pero el verdadero frío se había instalado adentro de las casas. Faltaban apenas diez minutos para que terminara el partido y el marcador contra Egipto parecía una sentencia inamovible. Un uno a cero obstinado, espeso, de esos que huelen a despedida […]