Del lado Gary Lineker de la vida

Gary Lineker es un ex jugador de la selección de fútbol de Inglaterra y actual comentarista de uno de los programas deportivos más importantes de la BBC, Match of the day. Gracias a que durante sus años de jugador nunca le mostraron una tarjeta amarilla recibió el apodo de Mr. Nice.

Pero Mr. Nice tiene la costumbre de expresar muy vehementemente sus opiniones a través de su cuenta personal del Twitter. Hace pocos días criticó un plan del gobierno para deportar a todos los inmigrantes que llegaran en botes por el Canal de la Mancha. Comparó la retórica usada por el gobierno con la usada por la Alemania Nazi. Como era de esperarse, los conservadores reaccionaron y pidieron su cabeza.

La BBC, entonces, decidió sancionarlo y suspenderlo. Lineker no solo no se retractó, sino que recibió el apoyo de otros periodistas de la cadena. Muchos de ellos, en solidaridad, se negaron a hacer sus programas. Hasta varios jugadores de fútbol avisaron que no iban a detenerse a hablar con los periodistas del programa durante el fin de semana. La ausencia de Lineker los iba a lastimar más de lo planeado.

Así, la BBC enfrenta un boicot sin precedentes y debe decidir si vale la pena mantener la suspensión del comentarista.

No es la primera vez que Lineker enoja a los conservadores con sus opiniones. Hace un tiempo, había sido crítico con el Brexit. Ahora ha declarado que no dejará de hablar por los que tienen voz.

Lucy Frazer, secretaria de Cultura y Medios, declaró que era importante que la BBC mantuviera la imparcialidad si deseaba mantener la confianza del público. Sin embargo, es el público el que parece estar castigando a la BBC. ¿Acaso no somos libres para utilizar nuestras redes sociales para verter opiniones políticas propias?

¿Es acaso Twitter un sitio seguro para expresarse o uno debe rendir cuentas a sus empleadores por sus propias palabras? ¿Tiene derecho una empresa a sancionarnos por nuestras posiciones políticas cuando no interfieren en nuestro desarrollo profesional?

La política de imparcialidad que la cadena esgrime como excusa no puede ni debe aplicarse a otros ámbitos de la vida de sus empleados.

Gary Lineker no puede ser el único que cree que la política inmigratoria de Inglaterra es injusta. De hecho, hasta la agencia de la ONU para los refugiados criticó la ley, sumada a varias organizaciones humanitarias y personajes de la oposición.

Parece que Mr. Nice ha logrado poner en agenda un tema controversial para la sociedad. Y siempre, una opinión expresada pensando en los que no pueden hablar, debería ser escuchada. Esto debería dar lugar al debate y no a la censura. Falta ver dónde se parará la audiencia en esta historia.

Aquí, por lo pronto, siempre estaremos del lado Lineker de la vida. Que siempre haya alguien que no tenga miedo de gritar sus opiniones cuando las injusticias del poder quieran hablar más fuerte que la cordura.

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